Desde el 1 de enero de 2026, México opera bajo una nueva etapa de control aduanero: más exigencia documental, más fiscalización y más digitalización. Para importadores y exportadores.
Reforma estructural: más obligaciones y más puntos de control
Se imponen nuevas obligaciones a importadores, agentes aduanales y empresas vinculadas al comercio exterior. Esto incluye un enfoque más riguroso en la validación y documentación de las operaciones de comercio exterior.
Mayor fiscalización y corresponsabilidad
Se establece que tanto el importador como el agente aduanal comparten la responsabilidad directa de la exactitud de la documentación y la verificación de la información del proveedor. Esto implica un cambio hacia un enfoque proactivo en el cumplimiento normativo.
Digitalización
se implementará la Manifestación de Valor Electrónica (MVE), que sustituye el formato físico, obligando a los importadores a transmitir electrónicamente el valor en aduana y su expediente probatorio antes del despacho.
Creación del Consejo Aduanero
Se ha establecido un nuevo órgano colegiado que se encargará de regular a las agencias y agentes aduanales, así como de resolver cuestiones relacionadas con la otorgación y cancelación de patentes.
Inversiones en tecnología
La ANAM (Agencia Nacional de Aduanas de México) implementará inversiones en tecnología para mejorar la trazabilidad de las operaciones y la supervisión en tiempo real, utilizando inteligencia artificial y análisis de riesgo.
Implicaciones para Importadores y Exportadores
Documentación Requerida: Las empresas deben estar preparadas para cumplir con nuevos requisitos documentales y fortalecer la verificación de mercancías antes del envío.
Capacitación y Especialización: Se enfatiza la necesidad de capacitación y especialización de los agentes aduanales para adaptarse a las nuevas regulaciones y mejorar la competitividad.
La reforma vigente desde el 1 de enero de 2026 marca una etapa de mayor control, digitalización y exigencia documental. Quien se prepare con procesos y evidencias sólidas va a operar con menos fricción; quien improvise, probablemente pague el costo en demoras, rectificaciones y auditorías.
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